La más reciente encuesta Invamer de abril, realizada de forma presencial en 3.800 hogares de 149 municipios entre el 15 y el 24 de abril, con un margen de error de 1,89%, revela un mapa electoral en transformación: Iván Cepeda sigue liderando las intenciones de voto, pero su ventaja en una eventual segunda vuelta se ha reducido de forma significativa, mientras la derecha se consolida y el centro político agoniza.
Cepeda lidera
En primera vuelta, el candidato de izquierda marca 44,3% en la medición abierta, muy por encima de Abelardo de la Espriella (21,5%) y Paloma Valencia (19,8%). Sin embargo, el escenario de segunda vuelta es el que enciende las alarmas para su campaña.
Paloma Valencia, la gran ganadora del mes
La candidata uribista es quien registra el crecimiento más notable: pasó del 10% en febrero al 19,8% en abril en la pregunta abierta. La encuesta la posiciona como la figura que está absorbiendo electores del centro y de otros sectores de derecha.
El centro se derrumba
Los datos son brutales para Claudia López y Sergio Fajardo. López cae de 11,7% a 3,6%, y Fajardo de 6,6% a 2,5%. La elección se polariza aceleradamente en torno a dos bloques: el de continuidad con Petro, liderado por Cepeda, y el antipetrismo, donde De la Espriella y Valencia se disputan la conducción.
El país, partido en dos
El 48,7% declara que votaría por un candidato a favor del gobierno de Petro, frente a un 47,8% que lo haría por uno de oposición. La aprobación presidencial refleja el mismo empate: 47,3% aprueba la gestión y 48,9% la desaprueba. Quien gane la presidencia deberá construir una mayoría en segunda vuelta desde un país profundamente dividido.
Seguridad, el tema que puede definir la elección
La política de paz total, bandera del gobierno y proyecto cercano a Cepeda, registra un rechazo del 60,8%. El 61,7% siente que esa política lo ha hecho sentir más inseguro, y el 73,8% cree que el Estado ha perdido control territorial frente a grupos armados ilegales. Un dato especialmente preocupante: el 58,1% cree que grupos criminales están presionando a ciudadanos para votar por algún candidato, lo que convierte la seguridad en una cuestión de garantías democráticas.
En el otro extremo, el 46,2% de los colombianos dice haber percibido un cambio positivo en sus condiciones de vida durante el gobierno Petro, lo que representa el principal desafío para una oposición que ha optado por no reconocer ningún logro de la administración actual.

