Algoritmos, bots y dinero ilícito: las denuncias de Petro sobre la maquinaria de manipulación electoral en América Latina
El expresidente colombiano Gustavo Petro sostiene que la victoria de Abelardo de la Espriella sobre Iván Cepeda fue resultado de una operación que habría combinado manipulación digital, vulnerabilidades del sistema electoral, redes de bots y financiación ilegal
La discusión sobre el impacto de la inteligencia artificial, los algoritmos y las redes sociales en las elecciones latinoamericanas acaba de adquirir una nueva dimensión en Colombia. En una entrevista concedida a la periodista Inna Afinogenova para Canal Red América Latina, el expresidente Gustavo Petro afirmó que la victoria del actual mandatario colombiano, Abelardo de la Espriella, no sería únicamente el resultado de una disputa electoral convencional, sino de una operación tecnológica y política de alcance regional.
Petro sostiene que detrás de los recientes triunfos de sectores de derecha existe un “modelo de exportación” basado en la producción masiva de información falsa, el uso de bots, la manipulación algorítmica y la utilización de herramientas tecnológicas para condicionar el comportamiento político de millones de personas.
El expresidente denomina a este fenómeno “la Matrix de la falsedad” y lo relaciona con lo que en la entrevista describe como una nueva forma de “tecnofascismo”. Según su interpretación, el fenómeno no estaría limitado a Colombia, sino que podría reproducirse en otros procesos electorales de América Latina.
La entrevista de Canal Red recoge las mismas líneas argumentales que Petro había expuesto durante los meses posteriores a las elecciones colombianas: denunció la vulnerabilidad del sistema electoral, una supuesta intervención de los mecanismos de procesamiento de resultados y una campaña paralela de manipulación de la opinión pública mediante redes digitales.
La tesis de Petro: del algoritmo al resultado electoral
El argumento central del expresidente parte de una premisa: si un sistema electoral es vulnerable y puede ser intervenido digitalmente, la tecnología puede convertirse en un mecanismo para modificar el resultado de una elección.
Petro afirma que en Colombia se habrían producido tres hechos concatenados: primero, la existencia de vulnerabilidades conocidas en el sistema; segundo, la explotación de esas vulnerabilidades; y tercero, una modificación de los resultados que habría favorecido a Abelardo de la Espriella frente a Iván Cepeda.
En la entrevista, asegura que la manipulación se habría concentrado en aproximadamente 1.350 puestos de votación y 13.000 mesas, mediante sistemas vinculados al software utilizado para el procesamiento electoral. Según su relato, cuando Cepeda aparecía por delante durante el conteo, un algoritmo habría permitido modificar los resultados para favorecer a De la Espriella.
Esta afirmación constituye, sin embargo, una denuncia de Petro y requiere, para ser confirmada, una auditoría electoral independiente.
La controversia tecnológica tiene como uno de sus protagonistas a Thomas Greg & Sons, empresa vinculada a la infraestructura logística y tecnológica de los procesos electorales colombianos. Petro ha cuestionado públicamente el papel de los llamados “hermanos Bautista” y ha pedido auditorías sobre los sistemas utilizados.
El antecedente judicial y la vulnerabilidad del sistema
Uno de los argumentos utilizados por Petro para sustentar su denuncia es una decisión judicial de 2018 relacionada con la seguridad del software electoral. El expresidente sostiene que aquella decisión evidenció que el sistema podía ser atacado desde dentro y desde fuera y que, pese a ello, no se produjo el cambio que, según su interpretación, correspondía realizar.
Este punto es particularmente importante porque una cosa es demostrar que un sistema tiene vulnerabilidades y por tanto se debe demostrar que esas vulnerabilidades fueron utilizadas para alterar una elección concreta.
El “candado hash”: una disputa técnica
Otro de los puntos centrales de la denuncia está relacionado con los formularios E-14, documentos en los que se registran los resultados de cada mesa de votación.
Petro afirmó que se había eliminado de los archivos digitales el denominado “candado hash”, junto con otros mecanismos de seguridad, y que esa situación permitiría modificar los documentos después de su publicación.
La Registraduría Nacional rechazó esta acusación. En junio de 2026 afirmó que el “candado hash” no había sido suprimido y sostuvo que los mecanismos de seguridad, trazabilidad y confiabilidad de la información electoral permanecían garantizados. La entidad también señaló que los registros de hora de digitalización y descarga estaban disponibles en la metadata de los archivos.
Por tanto, en este punto existe una controversia técnica entre la acusación de Petro y la versión oficial de la autoridad electoral.
¿Qué ocurrió con las mesas y el censo electoral?
Petro también cuestionó modificaciones en los datos de DIVIPOL, el sistema utilizado para organizar la estructura territorial de las elecciones.
El expresidente afirmó que el número de puestos y mesas había aumentado de manera irregular y llegó a señalar una diferencia de 885.409 registros en el censo y de 1.493 mesas respecto de otras cifras que consideraba oficiales. También identificó unas 5.300 mesas en las que, según su análisis, se habrían registrado cantidades de votos superiores a lo que consideraba posible durante la jornada.
Por otro lado, una explicación difundida por El País y basada en información de la Misión de Observación Electoral (MOE) señala que parte de la diferencia observada en las mesas del exterior estaría relacionada con la modalidad de votación durante varios días en los consulados. Según esta explicación, las cifras no necesariamente representan la creación irregular de nuevas mesas, sino la forma en que fueron contabilizadas para la votación en el exterior.
El episodio muestra uno de los problemas centrales de la controversia: las diferencias estadísticas pueden constituir una señal que merece ser auditada.
La otra batalla: dos millones de bots
La denuncia de Petro no se limita al software electoral. Una segunda parte de su argumento apunta a la manipulación de la conversación pública antes y durante las elecciones.
En la entrevista con Canal Red hace referencia a aproximadamente dos millones de bots y perfiles falsos. Según su versión, estas cuentas habrían sido utilizadas para distribuir información falsa y modificar la percepción de los electores.
Petro sitúa parte de esta supuesta infraestructura en Miami y Medellín y afirma haber proporcionado información sobre una de esas operaciones a las autoridades.
La acusación introduce una cuestión de fondo que trasciende el caso colombiano: ¿hasta qué punto una campaña coordinada de desinformación puede alterar una elección?
El fenómeno de las granjas de bots, las cuentas automatizadas y las campañas de manipulación digital aparese como denuncia en distintos países pero falta demostrar su origen, financiación, coordinación, alcance, contenidos y, sobre todo, su impacto efectivo sobre el comportamiento electoral.
Dinero, narcotráfico y financiación extranjera: las acusaciones más graves
Petro también sostiene que detrás de la operación habría existido una estructura financiera de grandes dimensiones.
En sus declaraciones ha vinculado la maquinaria con capitales provenientes del narcotráfico, empresarios relacionados con el oro ilegal y recursos públicos de Medellín, además de afirmar que habría existido financiación procedente de Estados Unidos e Israel.
Javier Negre y la dimensión internacional
Petro también ha relacionado la campaña digital con el periodista y empresario español Javier Negre y con redes de comunicación de la derecha radical internacional.
En su interpretación, Colombia sería parte de una estructura política transnacional que utilizaría técnicas similares en distintos países latinoamericanos.
Esta hipótesis forma parte de una lectura geopolítica más amplia. Petro considera que Estados Unidos e Israel estarían impulsando una estrategia de control político basada en vigilancia tecnológica, manipulación de la información y represión social.
En la entrevista con Canal Red, esta tesis aparece asociada al concepto de “tecnofascismo”, atribuido a grupos radicales de derecha que tienen ingerencia en varios países del continente y por su puesto, esta definición es rechazada por un sector de los analistas y respaldada por otro que relaciona los cambios de gobierno de izquierda por organizaciones de derecha en lo que vá en los últimos años.
De Goebbels a la inteligencia artificial
Petro compara la utilización de redes automatizadas con las técnicas de propaganda del siglo XX. Su argumento es que la repetición masiva de un mensaje puede terminar convirtiendo una afirmación falsa en una percepción social dominante.
La diferencia actual, sostiene, es la escala.
La propaganda tradicional necesitaba periódicos, radio, televisión y grandes estructuras de comunicación. Las plataformas digitales permiten ahora segmentar audiencias, producir miles de mensajes simultáneos y utilizar sistemas automatizados capaces de amplificar determinados contenidos.
El desafío democrático ya no consiste únicamente en determinar quién controla un medio de comunicación, sino también en conocer quién controla los sistemas que determinan qué información recibe cada ciudadano.
Una advertencia para América Latina
Petro extiende su advertencia a las próximas disputas electorales de la región. Su mensaje a gobiernos y movimientos progresistas como los encabezados por Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil o Claudia Sheinbaum en México es que la comunicación digital debe convertirse en una prioridad política.
Su razonamiento es directo: si una organización política deja vacío el espacio comunicacional, otros actores pueden ocuparlo mediante campañas digitales de enorme escala.
“Si tienes 2 millones de bots afectando la libertad del voto, debes tener 2 millones de personas contrarrestando”, plantea Petro en la entrevista.
La frase resume su diagnóstico, pero también abre una discusión más compleja: ¿la respuesta a la manipulación digital debe consistir en construir una maquinaria equivalente o en fortalecer mecanismos independientes de verificación, transparencia algorítmica y educación digital?
La pregunta que queda abierta
La denuncia de Gustavo Petro coloca sobre la mesa un problema que va más allá de su enfrentamiento político con el nuevo gobierno colombiano.
La tecnología ya forma parte de las elecciones. Los algoritmos determinan qué contenidos alcanzan a millones de personas; las plataformas permiten campañas de microsegmentación; los bots pueden amplificar mensajes; y los sistemas informáticos son indispensables para procesar enormes cantidades de información electoral.
Pero precisamente por eso es necesario distinguir entre una vulnerabilidad, una sospecha y una prueba.
En el caso colombiano, Petro afirma que dispone de elementos para demostrar que el sistema fue vulnerable, que fue atacado y que la intervención modificó el resultado. La Registraduría, por su parte, niega algunas de sus acusaciones técnicas, mientras que verificaciones periodísticas han cuestionado otras interpretaciones de los datos electorales.
La controversia, por tanto, permanece abierta.
Más allá de quién tenga razón en esta disputa, el caso colombiano plantea una pregunta que probablemente acompañará a las próximas elecciones latinoamericanas:
¿Cómo garantizar que una democracia digital no termine dependiendo de algoritmos que los ciudadanos no pueden auditar y de sistemas tecnológicos cuyo funcionamiento permanece fuera de su control?Autor
Nelson Martínez Espinoza
Equipo editorial y de investigación de Código Abierto Bolivia. Comprometidos con la verdad y la transparencia.
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