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La ciudad de La Paz forma parte de las ciudades imaginadas de América Latina

Redacción Código Abierto25 de septiembre de 2026
10 min de lectura
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La ciudad de La Paz forma parte de las ciudades imaginadas de América Latina

¿Qué es ser latino hoy? Ciudades imaginadas en América Latina propone mirar las ciudades más allá de sus calles, edificios y mapas. El capítulo dedicado a La Paz revela una ciudad construida también con recuerdos, música, identidad, paisajes y deseos de futuro.

¿Qué ciudad habitamos cuando caminamos por sus calles? ¿Es la misma ciudad que aparece en los mapas, en las fotografías turísticas o en los planes municipales? ¿O existe otra, más íntima y subjetiva, que se construye a partir de nuestros recuerdos, emociones, miedos, afectos y sueños?

Estas preguntas atraviesan ¿Qué es ser latino hoy? Ciudades imaginadas en América Latina, una investigación colectiva dirigida conceptual y metodológicamente por el investigador colombiano Armando Silva, que está próxima a publicarse este año por el Sello Editorial de la Universidad Nacional Abierta y a Distancia (UNAD). El libro reúne investigaciones sobre 27 ciudades de América Latina, desarrolladas a partir de una metodología común de imaginarios urbanos.

La propuesta parte de una idea provocadora: las ciudades no son solamente aquello que podemos medir, fotografiar o recorrer. También son construcciones simbólicas producidas por quienes las habitan. Las percepciones, recuerdos, deseos y valoraciones de los ciudadanos influyen en la manera en que se utiliza, interpreta y transforma el espacio urbano.

Por eso, el libro puede leerse como una especie de gran mapa emocional de América Latina.

Veintisiete ciudades, muchas maneras de ser latino

Bogotá, Buenos Aires, La Habana, Brasilia, La Paz, Lima, Ciudad de México, São Paulo, Santiago, Rosario, Puebla, Manizales y otras ciudades forman parte de este recorrido por los imaginarios urbanos latinoamericanos.

La investigación busca escapar de una visión homogénea de lo latino. El proyecto Ciudades, Comunidades y Fronteras Latinas Imaginadas (CyCLI) nació en 2022 y amplió la investigación sobre los imaginarios urbanos hacia la pregunta sobre qué significa ser latino en el mundo contemporáneo. El proceso se inició en 2021 y terminó incorporando 27 ciudades después de un trabajo desarrollado durante cuatro años.

El resultado es una obra en la que cada ciudad aparece con sus propios símbolos, sonidos, colores, personajes, lugares, memorias y expectativas.

La metodología permite descubrir que una ciudad puede ser reconocida por un personaje, un ritmo musical, un color, una fiesta, un paisaje o incluso por una determinada manera de vivir el tiempo.

El color, por ejemplo, se convirtió en uno de los ejes de organización del libro. La pregunta “¿De qué color es tu ciudad?” permitió identificar asociaciones simbólicas construidas por sus habitantes.

Así, el mapa deja de ser únicamente geográfico y se convierte también en un mapa de percepciones.

La Paz: una ciudad que se mira desde las alturas

Dentro de este gran mosaico latinoamericano aparece La Paz imaginada, un capítulo escrito por Nelson Martínez Espinoza, particularmente revelador porque propone mirar la sede de gobierno boliviana desde aquello que sus habitantes reconocen como propio.

La investigación comienza con una característica imposible de ignorar: La Paz es una ciudad marcada por su geografía.

Construida en una hoyada andina, atravesada por quebradas y ríos y extendida sobre laderas, aparece como un territorio vertical. El texto recuerda que la urbe se desarrolló sobre las cuencas de los ríos Choqueyapu, Orkojahuira e Irpavi y que existen más de 300 ríos de menor caudal.

Pero la geografía física es apenas el comienzo.

La Paz también está atravesada por historias de migración, mestizaje, diferencias sociales, transformaciones económicas y disputas por la identidad. La relación histórica entre La Paz y El Alto forma parte de ese imaginario urbano y muestra cómo las fronteras administrativas no siempre coinciden con las fronteras simbólicas construidas por sus habitantes.

La ciudad imaginada, entonces, no es una fotografía congelada. Es un espacio en permanente transformación.

La chola paceña y la cebra: dos rostros de una misma ciudad

Uno de los hallazgos más interesantes del capítulo es la identificación de personajes que condensan parte de la identidad paceña.

La chola paceña aparece nuevamente como un símbolo central. Este hallazgo fue identificado a principios de la década de 2000, cuando se realizó la primera investigación de La Paz imaginada, escrita por Carlos Villagómez y publicada en 2007. El estudio señala su transformación social: de los antiguos roles asociados al trabajo campesino y doméstico hacia espacios como el comercio, el emprendimiento, las profesiones y la política. Su imagen también ha trascendido las fronteras bolivianas y aparece como símbolo de una identidad andina, indígena y mestiza.

Pero junto a ella aparece otro personaje completamente diferente: la cebra.

Las “cebritas”, jóvenes que participan en programas de educación vial, terminaron convirtiéndose en un símbolo urbano reconocido especialmente por niñas y niños. Su presencia en las calles representa, dentro del imaginario estudiado, una combinación de educación, creatividad, alegría y búsqueda de una mejor convivencia urbana.

Dos imágenes aparentemente opuestas —la chola y la cebra— permiten comprender algo esencial: la identidad urbana no se encuentra en un solo monumento ni en un único personaje. Se construye a partir de múltiples símbolos que conviven, se superponen y cambian con el tiempo.

Una ciudad naranja, roja y azul

También podemos imaginar La Paz a través de sus colores.

El estudio identifica el naranja y el rojo con las fachadas de ladrillo que cubren buena parte de sus laderas, mientras el azul aparece asociado al cielo, particularmente durante los meses de invierno. A estos colores se suman los tonos de la vestimenta indígena, las polleras, los ponchos y los trajes festivos que llenan de color las calles durante las celebraciones populares.

Es una ciudad que cambia de color según el lugar y el momento.

La misma urbe que durante una mañana laboral puede parecer dominada por el ladrillo y los tonos fríos se transforma durante una entrada folklórica en una explosión de colores, música y movimiento.

La ciudad física permanece, pero cambia la ciudad percibida.

La cumbia también construye ciudad

La música ocupa otro lugar importante en la construcción de la identidad paceña.

El capítulo recuerda la influencia que tuvo la llegada del Cuarteto Imperial, de Colombia, en la popularización de la cumbia en Bolivia durante el siglo XX. Posteriormente, el género se transformó y dio lugar a distintas expresiones de la cumbia andina y boliviana.

La historia musical se mezcla con la historia de los medios de comunicación. La investigación destaca, por ejemplo, el papel de programas televisivos populares como Sábados Populares, de Radio y Televisión Popular (RTP), en la consolidación de la cumbia dentro de la cultura popular boliviana.

La música, de esta manera, no aparece como simple entretenimiento. También funciona como una marca de identidad y como una forma de conectar territorios, generaciones y experiencias migratorias.

Las danzas folklóricas bolivianas han acompañado, además, a las comunidades migrantes en ciudades como Barcelona, Madrid, Washington, Buenos Aires, Arica, Iquique y Estocolmo.

La ciudad imaginada de La Paz, por tanto, no termina en sus límites geográficos.

Una ciudad que mira al Illimani y al futuro

Quizá uno de los elementos más poderosos del imaginario paceño sea su paisaje.

El estudio describe la impresión que produce llegar a la ciudad y observarla extendida dentro de una gigantesca depresión geográfica, rodeada de montañas y laderas. Esa relación entre ciudad y paisaje constituye uno de los elementos que sus habitantes más valoran. El Illimani aparece como uno de los grandes emblemas visuales de La Paz.

Pero la investigación no se queda en la nostalgia.

Cuando se pregunta por el futuro, los paceños imaginan una ciudad asociada con modernidad, crecimiento económico y mejores sistemas de transporte. Al mismo tiempo, el estudio advierte tensiones relacionadas con el crecimiento urbano, la construcción en altura, la distribución territorial y los riesgos geológicos.

Es precisamente allí donde el concepto de ciudad imaginada adquiere una dimensión especialmente interesante.

La ciudad que soñamos puede no coincidir con la ciudad que estamos construyendo.

Y esa distancia entre el deseo y la realidad también forma parte del imaginario urbano.

Subir y bajar volando

El teleférico ocupa un lugar particular en los imaginarios urbanos de La Paz. Desde el enfoque desarrollado por Armando Silva, la ciudad no se comprende únicamente a partir de sus calles, edificios o sistemas de transporte, sino también desde las percepciones, emociones y representaciones que sus habitantes construyen sobre ella. En ese sentido, el teleférico es una infraestructura que se convierte en experiencia urbana: permite recorrer el territorio desde otra perspectiva y transforma la relación cotidiana con la ciudad.

Subir y desplazarse sobre la hoyada introduce una nueva mirada sobre La Paz. Desde las cabinas, las laderas, los barrios, las avenidas y las montañas dejan de ser solamente espacios de tránsito para convertirse en imágenes que forman parte de la memoria y la percepción de quienes habitan la ciudad. El teleférico participa así en la construcción de ese “mapa simbólico” que el Atlas busca reconocer: una ciudad que también existe en las imágenes que sus habitantes producen, comparten y recuerdan.

Por eso, dentro de La Paz imaginada, el teleférico puede leerse como uno de los signos de una ciudad que se representa a sí misma entre su geografía y sus aspiraciones de futuro. El Atlas no busca únicamente registrar cómo es La Paz, sino aproximarse a cómo es imaginada, sentida y significada por sus habitantes. Desde esta perspectiva, el viaje en teleférico adquiere un valor particular: mientras conecta físicamente distintos territorios, también modifica el punto de vista desde el cual los paceños observan, reconocen y construyen simbólicamente su ciudad.

Viajar por una ciudad que no aparece en los mapas

¿Qué es ser latino hoy? Ciudades imaginadas en América Latina propone, en definitiva, otra manera de recorrer nuestras ciudades.

No se trata solamente de saber cuántos habitantes tiene una ciudad, cuánto territorio ocupa o dónde están sus principales avenidas. Se trata de preguntarnos qué sentimos cuando caminamos por ellas, qué lugares recordamos, qué personajes las representan, qué colores reconocemos, qué sonidos asociamos con sus calles y qué futuro imaginamos para ellas.

En el caso de La Paz, el resultado es un retrato hecho de contradicciones: una ciudad antigua y moderna; indígena, mestiza y cosmopolita; fría y llena de colores; vertical y atravesada por sistemas de transporte que permiten subir y bajar entre sus laderas; marcada por su historia, pero también por nuevas formas de identidad.

Una ciudad que puede mirarse desde sus calles, desde sus teleféricos y desde las alturas del Illimani.

La Paz imaginada nos recuerda que una ciudad no es solamente el lugar donde vivimos. También es el lugar que llevamos dentro.

Y quizá esa sea una de las razones para abrir este libro: volver a mirar la ciudad que creemos conocer y descubrir que, detrás de sus calles y edificios, existe otra construida por nuestra memoria, nuestras emociones y nuestros deseos.

Fuente: Guevara Zárraga, María Estela; Salguero Mejía, Carolina; Vera Sánchez, Mauricio; Mascías, Paula (eds.). (2026). ¿Qué es ser latino hoy? Ciudades imaginadas en América Latina. Sello Editorial UNAD. Dirección conceptual y metodológica: Armando Silva.

 

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Redacción Código Abierto

Equipo editorial y de investigación de Código Abierto Bolivia. Comprometidos con la verdad y la transparencia.