Investigación Periodística

UMSA: corazón científico de Bolivia

38 investigadores entre los 100 de mayor impacto en el país

Redacción Código Abierto11 de agosto de 2026
6 min de lectura
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UMSA: corazón científico de Bolivia

Por décadas, la Universidad Mayor de San Andrés ha sido identificada con la formación profesional y el debate público. Ahora, un ranking internacional vuelve a colocarla en otro terreno: el de la investigación científica de alto impacto. Con 38 investigadores entre los 100 más destacados de Bolivia, la UMSA concentra casi cuatro de cada diez posiciones del listado nacional.

La ciencia boliviana tiene un nombre que vuelve a destacar en el escenario internacional: la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA). El AD Scientific Index 2026 coloca a esta universidad pública como la institución con mayor presencia en el Top 100 de investigadores con mayor impacto científico del país, con 38 científicos entre los primeros cien.

Esto significa que prácticamente cuatro de cada diez investigadores incluidos en este selecto grupo tienen relación con la principal universidad pública de La Paz. Pero, más allá del orgullo institucional, el resultado abre una discusión de mayor alcance: ¿qué está produciendo la ciencia boliviana y qué condiciones necesita para desarrollarse?

Tres investigadores de la UMSA en la cima

El liderazgo de la universidad es todavía más significativo cuando se observa la parte superior del ranking. Los tres primeros lugares corresponden a investigadores de la UMSA.

El primer puesto es ocupado por el físico Martín Subieta, director del Instituto de Investigaciones Físicas de la universidad. Su trabajo se desarrolla en áreas como la física de partículas, la física nuclear y la astronomía de altas energías, campos que lo han vinculado con equipos internacionales y proyectos relacionados con el Centro Europeo para la Investigación Nuclear (CERN).

En el segundo lugar aparece el botánico Stephan Beck, reconocido por su trayectoria en investigación científica relacionada con la flora y la biodiversidad. El tercer puesto corresponde al investigador Alberto Giménez Turba, vinculado al estudio de productos naturales.

La presencia de estos tres científicos en los primeros lugares muestra además la diversidad de disciplinas en las que la universidad pública desarrolla investigación: desde la física de partículas y la exploración de fenómenos del universo hasta la botánica y el estudio de recursos naturales.

Cuando publicar no es suficiente

Uno de los aspectos más importantes del reconocimiento es que el AD Scientific Index no se limita a contar publicaciones. Su metodología considera indicadores bibliométricos relacionados con el impacto de la producción científica, entre ellos las citaciones y el índice H.

En otras palabras, una investigación adquiere relevancia no solamente porque haya sido publicada, sino porque otros científicos la utilizan, la citan y construyen nuevo conocimiento a partir de ella.

Ese aspecto permite entender mejor el significado del resultado obtenido por la UMSA.

El reconocimiento no está relacionado exclusivamente con la cantidad de artículos producidos por sus investigadores. Refleja, sobre todo, la capacidad de determinadas investigaciones para trascender las fronteras nacionales y formar parte de la conversación científica internacional.

Es una diferencia fundamental para un país como Bolivia, donde la investigación suele quedar opacada por la urgencia de los problemas económicos, políticos y sociales.

La ciencia también se construye desde una universidad pública

El resultado tiene otra lectura: demuestra que la universidad pública boliviana puede generar conocimiento con reconocimiento internacional.

El propio Martín Subieta destacó que las investigaciones de los científicos de la UMSA son utilizadas y citadas por investigadores de diferentes países y sostuvo que el reconocimiento evidencia el nivel alcanzado por la ciencia desarrollada en una universidad pública.

Esto adquiere especial relevancia porque la investigación científica requiere condiciones que no siempre están disponibles: laboratorios, equipamiento, acceso a publicaciones especializadas, formación de posgrado, investigadores de tiempo completo, cooperación internacional y recursos económicos sostenidos.

A pesar de esas limitaciones, los investigadores de la UMSA han conseguido insertar parte de su producción en circuitos científicos internacionales.

La pregunta, entonces, no debería ser únicamente cuánto ha logrado la UMSA, sino cuánto más podría lograr Bolivia si la investigación científica fuera considerada una política de Estado y no una actividad secundaria del sistema universitario.

Una rectora entre los científicos destacados

El reconocimiento alcanza también a la máxima autoridad de la universidad.

La rectora de la UMSA, María Eugenia García, Ph.D., figura entre los investigadores destacados del Top 100. Su trayectoria está vinculada a las Ciencias Químicas, particularmente a la hidroquímica, la calidad del agua y la contaminación por metales pesados.

Su presencia en el listado adquiere una dimensión particular porque combina dos responsabilidades: la conducción institucional de una de las principales universidades del país y una trayectoria científica propia.

La investigación sobre agua, contaminación y metales pesados, además, tiene una evidente importancia para Bolivia, un país donde las actividades mineras, industriales y extractivas plantean desafíos ambientales que requieren respuestas sustentadas en evidencia científica.

El desafío está después del ranking

Los rankings internacionales sirven para medir y visibilizar determinados aspectos de la producción académica. Sin embargo, no pueden convertirse en el único parámetro para evaluar la ciencia de un país.

El verdadero desafío comienza después de aparecer en la lista.

Bolivia necesita que el conocimiento producido en sus universidades se traduzca también en soluciones concretas para sus problemas: contaminación de aguas, cambio climático, salud pública, producción de alimentos, biodiversidad, energía, minería, tecnología, educación e innovación.

La investigación científica adquiere su verdadera dimensión cuando consigue conectar el laboratorio con la sociedad.

En ese sentido, el resultado de la UMSA debería ser leído como una oportunidad para discutir una política científica nacional. Si una universidad pública consigue colocar a 38 investigadores entre los 100 de mayor impacto científico del país, el dato demuestra que existe capacidad humana.

Lo que falta es preguntarse si existen las condiciones suficientes para sostenerla, ampliarla y convertirla en una política permanente.

El capital que Bolivia no puede perder

La mayor riqueza que revela este ranking no está en una posición determinada ni en una cifra estadística. Está en las personas.

Detrás de cada investigador existen años de estudio, formación de posgrado, publicaciones, cooperación internacional, dirección de estudiantes y construcción de conocimiento.

Cuando un científico boliviano logra que su trabajo sea leído y citado internacionalmente, Bolivia obtiene algo que no aparece en las estadísticas económicas: reconocimiento como productor de conocimiento.

Por eso, el liderazgo de la UMSA en el AD Scientific Index 2026 debería servir también para mirar hacia adelante.

La universidad tiene investigadores capaces de competir en el ámbito internacional. Bolivia tiene científicos que producen conocimiento reconocido fuera de sus fronteras. El reto consiste ahora en garantizar que las nuevas generaciones puedan continuar ese camino.

Porque una nación que invierte en ciencia no solamente produce publicaciones. Produce capacidad para entender su realidad, resolver sus problemas y decidir su propio futuro.

El Top 100 coloca a la UMSA en el centro de esa conversación. La tarea pendiente es que Bolivia convierta ese reconocimiento en una política científica de largo plazo.


Autor

Redacción Código Abierto

Equipo editorial y de investigación de Código Abierto Bolivia. Comprometidos con la verdad y la transparencia.